Moon, Paradojas existenciales


Título: Moon

Título original: Moon

Dirección: Duncan Jones

País: El Reino Unido

Año: 2009

Duración: 97 min.

Género: Drama, Thriller, Intriga, Ciencia ficción

Calificación: No recomendada para menores de 7 años

Reparto: Sam Rockwell, Kevin Spacey, Matt Berry, Robin Chalk, Dominique McElligott, Kaya Scodelario, Malcolm Stewart, Benedict Wong

Esta pequeña joya del cine británico constituye una bocanada de aire fresco en el panorama de la ciencia ficción. Con una firma impecable del director debutante Duncan Jones, aborda una variedad de temas que van desde lo personal hasta lo moral. La soledad y la moral, tratado desde el punto de vista de la identidad. Interpretado de manera correcta por Sam Rockwell (Confesiones de una mente peligrosa) Jones sitúa al hombre en un paraje desertico, en la soledad más absoluta tratando así de eliminar cualquier distracción y haciendo que entremos directamente en la visión del personaje.

La soledad de un mundo mecanizado, futurista, desprovisto de toda sensibilidad nos plantea un futuro, cuanto menos, poco halagador. Recuerda en cierto modo a 2001 en el diálogo tecnológico entre el hombre y la máquina, solo que esta vez, esta última no tiene moral y está dispuesta a ayudar al protagonista en todo momento. La aparición de un clon como elemento sorpresa, que en un primer momento parece una alucinación, permite un dinamismo que hasta ese primer momento estaba a a cargo de Gerty, la voz en off del robot inteligente que interactua con el protagonista. Este juego de identidad es muy interesante porque nos plantea quienes somos realmente. ¿Sómos únicos?¿Puede un clon apropiarse de la vida de su original y continuarla? Se abre un intenso debate sobre la clonación como sustitutivo del original.

Si en 2001 (Kubrick) nos planteaba la dialéctica entre el hombre y la máquina y la conciencia de esta, aquí la cuestión recae sobre el ser humano. Hasta donde llega la originalidad de cada uno. ¿Es posible enfrentarse a la realidad de un clon?. En un transfondo más político se encuentra la relación con sus superiores, que destila un cierto desencanto con la burocracia y, por extensión, la clase política americana frente a la desolación del individuo indefenso y carente de ayuda.

Toda esta estructura está muy bien llevada tanto por el director como por una brillante banda sonora a cargo de Clint Mansell (Black Swan, π, Requiem por un sueño). Encaja como un guante aportando tensión y dinamismo a la historia sin distraer de su cometido. En su debe podemos comentar que le falta, quizá, un pelin de ritmo, las historias con la familia están muy deslabazadas y carentes de enganche emocional, pero por lo general es un film original y brillante en gran parte de la cinta.

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